¿Cómo ser mejores críticos y accionadores en el ecosistema emprendedor?

Hace más de 10 años me involucré tiempo completo en el mundo de VC y el ecosistema emprendedor.

Estos años, llenos de subidas y bajadas, éxitos y fracasos, me han cambiado en muchas maneras.

Mis experiencias en el ecosistema emprendedor, me han hecho pasar de tener críticas fuertes sobre cómo hacer o no hacer las cosas, a tener un respeto profundo por la diversidad y el trabajo duro que todos los accionadores activos hacen desde su trinchera.

Personalmente, atravesar retos fuertes y ver a cientos de emprendedores atravesar sus propios desafíos, me han hecho más empático y paciente. Una de esas cosas que han cambiado en mi vida gracias a esto, es mi manera de ser crítico y mi forma de recibir crítica.

Antes generaba opiniones fuertes de cómo deberían de hacer los demás las cosas y reaccionaba emotivamente a la crítica de otros. Hoy, todo lo contrario.

Desarrollar nuestras economías

Conforme la tecnología democratiza las oportunidades de inversión y de atender nuevos mercados, de repente tienes empresas que se expanden a todo el mundo. Y si bien, algunas de ellas abren centros de desarrollo en sus nuevos mercados, la realidad es que se concentra en los hubs de innovación que ya existen.

Crear estos hubs es muy difícil, requiere mucha inversión, los porcentajes de éxito son bajos, tienes todo en contra, en especial si quieres crear ecosistemas completos que hacen startups.

Si no invertimos en hubs de innovación, donde se produzca talento y tecnología, conforme vamos adoptando startups internacionales, también vamos degradando nuestra capacidad de ser competitivos. Nuestras economías se van erosionando, van perdiendo calidad, importancia e influencia alrededor del mundo.

Dentro de esta economía digital actual, la cantidad de dólares que se quedan en LatAm son pocos. Piensa cuánto dinero se va a los proveedores de nube, a los anuncios en las redes sociales o simplemente como comisión a startups internacionales. Dólares que se re-invierten en más desarrollo, que generan aún más barreras de entrada para estas y futuras industrias.

Por eso, es un reto infinitamente necesario, pero al mismo tiempo infinitamente difícil.

Y la única forma de lograrlo es juntos.

Emprender es increíblemente difícil

Todos los emprendedores y emprendedoras que conozco, están poniendo lo mejor de sí para construir un gran proyecto. No podemos tomar a la ligera eso a lo que cada quien le está apostando su tiempo y recursos.

Ser emprendedor es difícil porque atraer talento, inversionistas y clientes es un gran reto.

Primero, tienes que ser más atractivo que otras empresas lugares para el talento. La gente de latinoamérica hoy, son muy capaces para desarrollar tecnología, y dentro de las ofertas laborales que reciben, tienen que decidir entre Google, Airbnb, Amazon, Microsoft, Apple, Tesla y tu startup en etapa temprana.

Segundo, es muy difícil levantar capital porque estás compitiendo contra todo mundo. Tienes que ir y hacer ese trabajo de convencer gente. Qué responderías si el inversionista te pregunta, “oye, puedo invertir en edificios en Miami, startups en US, o directamente en la bolsa, dime por qué debería dártelo a ti.” Ese es el trabajo de todos los días de los founder.

Tercero, el cliente tampoco es fácil. Una de las cosas que a veces obviamos, es que cada una de estas nuevas aplicaciones que construyen una experiencia digital más sofisticada, suben la barra de qué tan bueno tiene que ser tu MVP para que el usuario esté dispuesto a utilizarlo. Es muy fácil que el mercado te compare con grandes jugadores y piense que lo tuyo no es de alta calidad.

La parte más difícil de todas

Atreverte.

Imagínate, si en un entorno TODOS están hablando de crear empresas, si todos están tratando de levantar capital, tratando de reclutar gente, levantando esas siguientes rondas, teniendo exits, es fácil entender que sí es posible, y decir “yo también puedo”.

Pero si nadie en tu entorno lo ha hecho, si nadie que tenga tus características lo está haciendo, entonces puedes llegar a pensar que aunque desearías hacerlo, evidentemente estás loco, y que es algo insensato de tu parte intentarlo.

Para cambiar uno, tienen que cambiar todos. O al menos un grupo significativo que inspire a más. Esa es la parte más compleja de crear un ecosistema.

Por eso es que ciertas áreas como Sillicon Valley y la Universidad de Stanford, lo logran todos los días. Cuando existe todo un ecosistema, mucha más gente lo intenta, salen muchos esfuerzos y salen más cosas.

Pero cuando no hay nadie, es al revés. Nadie lo intenta, y entonces, si uno quiere probar, los otros te dicen “no, mejor no lo intentés porque te va a ir mal”.

Hay gente que incluso piensa que está contribuyendo al tratar de detener al emprendedor, porque piensan, “íjole se van a dar en la torre, los quiero proteger”.

Pero si nunca te avientas, nunca vas a aprender. E incluso si te estrellas, y no te mueres, quizá hasta te haces más fuerte. El famoso camino, de nunca parar de aprender.

Lo que hace falta

Todos hemos escuchado la pregunta de, “¿qué le hace falta a los emprendedores de latinoamérica para competir dentro de la economía digital y global?”

El que ya está emprendiendo, el que ya se atreve, el que ya esta en el campo de batalla, necesita paciencia, compromiso, convicción y un poco de suerte.

Si nosotros no estamos en la arena con estas personas, en lugar de preguntarnos qué les hace falta, debemos preguntarnos: qué podemos hacer para que el ecosistema alrededor de esta persona le haga la vida más fácil.

Lo que hace falta es invertir en ellos y diversificar el riesgo, aumentar las probabilidades de éxito y disminuir las de fracaso.

Tenemos que hacer un mejor ecosistema alrededor de ese emprendedor que le permita construir cosas y fracasar varias veces.

Si todos aprendemos de esos fracasos, los emprendedores que siguen, contemplarán esos errores para evitarlos y tendrán el atrevimiento de hasta soñar más grande.

Los fracasos del ecosistema ayudan mucho, porque hace que la gente suelte el miedo. Entienden que el fracaso de una empresa, no es el fin del mundo.

Siempre y cuando el emprendedor sea responsable, las probabilidades de que tanto el emprendedor como el ecosistema termine en un mejor lugar son del 100%.

Terminas con más experiencia, sabes más, tienes más red de contactos, conoces una nueva forma de hacerlo, eres más resiliente, potencialmente hay una serie de oportunidades profesionales y personales que se abren a partir de ese experimento.

Con un horizonte de tiempo amplio, con diversificación y pensando en el ecosistema, es 100% de probabilidades de crear un ecosistema mas fuerte.

¿Qué sería irresponsable?

Tantas cosas, algunas de sentido común como mentir, engañar, no ser transparentes, etc. Por ejemplo, emprender, pedir un préstamo y tomar un riesgo que no podemos solventar. Es ahí donde queremos un ecosistema que diversifique ese riesgo, con inversionistas sofisticados y emprendedores que entiendan las responsabilidades financieras que adquieren.

Todos queremos invertir en startups ambiciosas, y creemos entender el riesgo que estas empresas tienen, sin embargo la transparencia es importante para evaluar ese riesgo, entender qué cosas sabes, qué cosas crees y qué cosas deseas, es importante.

Por ejemplo, tener mucho cuidado al prometer cosas, sobre todo cosas que están fuera de tus manos, que no puedes prometer. Imagínate si en tu pitch me aseguras que vas a tener un retorno 10x, cuando no lo logres, te voy a decir que me lo aseguraste.

En cambio, si me invitas a ser parte de tu proyecto, explicándome el riesgo y el potencial de éxito al asociarnos, pues eres un emprendedor responsable.

El crítico

Siempre y cuando el accionador sea responsable, tiene muy poco riesgo. O le pega, o aprende, y aumenta su experiencia y red de contactos.

Y sin embargo, el crítico no lo ve así. El crítico dice, “no, estos son unos ignorantes. Para qué están haciendo esto, no se dan cuenta, le están haciendo un daño al ecosistema.”

Incluso hay quienes dicen, “no, yo no entiendo por qué la gente les invirtió para hacer eso”.

Bueno, quizá tú no viste todo el potencial, el plan y la apuesta hacia adelante, ¿sabés?

Un insight curioso entre accionador y crítico es que todos somos accionadores y todos somos críticos en algún momento.

Obviamente todos están haciendo algo de su vida, y son accionadores en eso, y también, todos están viendo a su alrededor como críticos.

Cuando nos ponemos la cachucha de accionador, juzgamos las cosas por lo que creemos que podemos lograr.

Cuando nos ponemos la cachucha de crítico, juzgamos las cosas por lo que ya existe.

Uno está parado viendo hacia adelante y el otro está parado evaluando hacia atrás.

El crítico por naturaleza está siendo crítico porque le parece interesante, y finalmente, tiene una buena intención. Lo hace porque quiere que el ecosistema sea mejor, a su propia definición de lo que es “mejor”.

Sin embargo, si el crítico no hace un esfuerzo de preguntarse cómo ser útil con su retroalimentación, puede terminar convirtiéndose en un peso, en lugar de realmente ayudar y aportar al objetivo que quiere.

Colaboración y optimismo

Si todos somos capaces de mantener ese optimismo que tiene el accionador, de juzgar las cosas por el potencial, seríamos mejores críticos.

Este insight puede cambiar la manera en la que vemos el mundo, y por consecuencia, cambiar nuestras vidas.

La única forma de lograr el desarrollo de las economías de Latinoamérica es juntos.

Ambos, crítico y accionador, tenemos el mismo objetivo: mejorar nuestro ecosistema.

En todo momento, ya seas crítico, accionador o consumidor, estás siendo partícipe de esta colaboración latinoamericana.

Por eso hoy, quiero compartirte 5 sugerencias para que al ponerte la cachucha de crítico, tengas mejores herramientas para ayudar, y cuando te pongas la cachucha de accionador, tengas mejores herramientas para reaccionar a la crítica.

1. Abrazar el fracaso

Como ecosistema, todo el tiempo hablamos de tener una mejor relación con el fracaso. Decimos que es algo bueno, que nos enseña, y hasta lo hemos puesto en el pedestal.

Por ejemplo, fuckup nights, es un evento donde la gente va y presume sus fracasos. Es muy bonito ver esto.

Pero luego, invertimos en una empresa o persona, y cuando no tuvo éxito, seguimos teniendo esa parcialidad de que porque fracasó emprendiendo, entonces seguro es un fracasado.

Lo primero que pensamos es, “no volvería a invertir en esa persona”, “lo hizo mal porque desperdició una oportunidad”.

Superficialmente tenemos la narrativa de aceptar y abrazar el fracaso, pero internamente, no terminamos de aceptar que está bien que startups intenten cosas diferentes y fracasen.

Cuando le preguntas a las personas, “Oye,¿tú crees que los emprendedores deben atreverse a soñar?” Responden “sí”.

Cuando preguntas, ¿crees que deberían convencer a inversionistas para que tomen riesgo para hacer algo que pueda sonar loco? Responden “sí”.

Bueno, entonces si piensas que sí, ¿por qué cuando ves a un startup haciendo algo arriesgado o diferente, tienes una reacción negativa?

Existe un bias extraño en nuestro ecosistema.

9 de cada 10 startups fracasan, y eso está bien, aunque suene y sea difícil, ese es el camino.

Si una persona está intentando y está fracasando, en lugar de criticarla, podemos preguntar, ¿en qué te ayudo?

En el abstracto entendemos el fracaso, pero en el concreto, nos cuesta mucho trabajo abrazarlo.

Un ejemplo de esto es que yo puedo decir, “el fracaso está bien, me gusta que la gente se atreva, experimente, avance, y cada uno de los fracasos, harán el camino al éxito”.

Pero luego, veo a mi amigo que su startup no va muy bien, y yo le dije cómo podría ir mejor y no me hizo caso, fácilmente podría decir “ves, es su culpa porque no me hizo caso, porque no hace las cosas que le aconsejé, etc”.

Podría ser más empático y decir, “Oye, termina de fracasar, estréllate horrible, y con una sonrisa tomémonos una cerveza, platiquemos qué aprendiste, agarra la siguiente ola y ya”.

Sé que este comentario viene desde un privilegio donde hay una red de seguridad, sé qué hay personas y situaciones donde el fracaso literalmente no es opción, y que es difícil afrontar esa posibilidad con una sonrisa. La misión que todos deberíamos de tener es aumentar esa red de seguridad para que como ecosistema, más personas puedan estar en esa situación.

Esos críticos que están allí en twitter quejándose de que una empresa no sirve, reclamando el por qué levantaron tanto capital, resaltando lo mal que está su producto, no ven que en el mejor de los casos, esa empresa termina teniendo éxito y se vuelve un ejemplo para todos.

Y en el peor de los casos, habrán fracasado, y habremos aprendido todos de cómo ellos lo hicieron.

Una de las cosas que el crítico no termina de entender, es que hacen esta suposición de que un fondo internacional invirtió en LatAm de habla hispana, y si ese emprendimiento fracasa, va a espantar a este fondo, y por ende, el ecosistema emprendedor de latinoamérica va a explotar porque ya no habrá capital. Todo por tu culpa y fracaso.

Cuando en realidad no es así, los emprendedores están tratando de hacer lo mejor que pueden con los recursos que tienen, con el conocimiento que han adquirido.

Y del otro lado, estos inversionistas son profesionales, tienen su diversificación, sus estrategias y deberían de entender el riesgo que asumen. Muchos invierten en 20 empresas por fondo, saben que solo unas cuantas van a tener éxito, y que incluso las que fracasen, algo de eso habremos aprendido.

Ningún inversionista sofisticado concluye que un fracaso es culpa de la región o las personas, pensando en nunca más volver a invertir. Al contrario, a través de esa red humana, vas conociendo a otros emprendedores, descubriendo otros problemas, entendiendo al talento, etc.

Cada empresa que levanta capital extranjero, está ayudando a que esos inversionistas tengan una red de contactos y más entendimiento de las oportunidades, tan grandes, de la región. Sin importar el resultado de esa inversión.

Si eres crítico, recuerda que el fracaso es parte del proceso. Ver a gente cometiendo errores significa que lo están intentando, que están empujando fuera de la zona de confort y haciendo cosas complicadas y finalmente, aprendiendo.

Si eres accionador, recuerda que con responsabilidad, el fracaso tiene 0 riesgos. Atreverte, experimentar y hacer cosas diferentes es necesario para que el ecosistema pueda aprender de ti.

Lo contrario a un ecosistema lleno de gente cometiendo errores, es un ecosistema con miedo, que no se atreve a intentar cosas.

2. Desde afuera no se ve igual.

Desde afuera, el usuario puede probar un producto y sentir que no le termina de cuadrar. Tal vez, luego ve a los founders de la empresa subirse a un avión para presentar a inversionistas y levantar capital.

El usuario no los conoce, no ha hablado con el equipo, no sabe cuál es su visión, pero ve que sí consiguieron una gran inversión.

En ese contexto, la crítica puede saltar, “esos founders que no conozco, con esos inversionistas que respeto pero desconozco, son unos ignorantes, porque no se dan cuenta que eso no va a funcionar. Yo, desde mi trinchera, ya probé el producto y sé que no va a funcionar.”

Este crítico asume que, desde afuera, sabe más que los que están adentro y que profesionalmente llevan años dedicándose a eso.

En lugar de darles el beneficio de la duda y preguntarse, ¿qué estarán viendo que yo no veo? ¿qué los hace apostar por esto?

Imagina que una empresa levanta 5, 10, 25, 50 millones de dólares, los trae a Latinoamérica, los utiliza para emplear a personas, para digitalizar al cliente, para mejorar un ecosistema y en lugar de decirle “gracias”, dicen “íjoles, no. Eso es malísimo.”

Y ojo, a mí también me pasa. Hay un par de empresas con las que yo he dicho esto y he sido el crítico negativo. Pero piénsalo, ¿qué es más probable?

¿Que estos inversionistas, que analizaron de cerca esta oportunidad, que tienen la información de hacia dónde va la empresa y la industria, que vieron al equipo detrás, sean unos ignorantes?

¿O que yo desde afuera, no esté viendo algo?

Requiere humildad acercarte y decir, “oigan, ¿qué es lo que no estoy viendo? Enséñenme.”

Porque si yo aprendo, voy a tener más conocimiento, voy a entender por qué recibieron inversión y voy a ser capaz de entender ese tipo de historias.

En cambio, muchos en el ecosistema hemos hecho lo contrario, alejarnos y pensar, “no, les va a ir mal, mejor que ni me asocien con ellos”.

O peor aún, pensamos “están haciéndole un daño a la industria, acostumbrando al cliente con un subsidio o haciendo las cosas mal”, cuando eso pues es parte de correr riesgos y competir en una industria y está bien, el chiste al final es traer mejores productos al mercado y que el mercado sea el que elija.

Nos inventamos esta historia de que desde 10 mil kilómetros de distancia podemos ver que esa empresa nunca va a llegar a ningún lado.

Sin embargo, los que están adentro, viéndolo de cerca, que fueron capaces de subirse a un avión, hablar con inversionistas, conseguir ese dinero, contratar empleados, cerrar clientes, construir producto y analizar métricas, sí logran ver el potencial a futuro.

Y todo ese trabajo, el crítico lo descuenta por su intuición.

Desde afuera no se ve lo que se ve desde adentro.

Si eres crítico y juzgas algo desde afuera, trata de recordar que eso es solamente lo que ya hicieron, intenta dar el beneficio de la duda para tratar de juzgar el potencial a futuro.

Si eres accionador y alguien te está criticando, recuerda que lo hace en base a lo que ya hiciste, y no entiende tu potencial. La respuesta no es defender tu presente, sino tratar de mostrar el potencial.

Si están criticando el 1% de tu proyecto y el 99% está en el futuro, recuerda que incluso lo poco que hoy puedas tener, ya te emociona por todo lo que puede llegar a ser.

3. ¿Quién la sacará del parque?

Un amigo estuvo muy cerca de Travis Kalanick antes de que hiciera Uber. Recuerdo que mi amigo no le dió seguimiento a las siguiente cosas que hizo Travis porque decía que estaba medio loco, decía que sí, que le hecha ganas, pero no creía que fuera a sacarla del parque.

Mi amigo dijo, “qué hueva este güey, está perdido.” Y lo siguiente que Travis hizo fue Uber.

La gente cree que podría juzgar quién es la siguiente persona que va a ir y construir una cosa gigante, pero la realidad es que es bien difícil.

A veces llega alguien raro a revolucionar lo que ya existe. No hay nada, por más inteligente o ignorante que me parezca esta persona, que pueda predecir su futuro.

Es más, hasta el más loco y menos coherente, quizás tiene más chance que todos los demás. Cuánta gente no habría descontado a un, muy hippie, Steve Jobs a sus 21 años empezando Apple.

Si eres crítico y vas a dar feedback constructivo, hazlo con todo el respeto de que esta persona podría ser la siguiente en sacarla del parque.

Si eres un accionador, recuerda que también tienes las mismas probabilidades de ser la siguiente persona que cree una empresa de trillones de dólares. Ten confianza en ti y tu capacidad de cambiar el mundo, porque la gente que está lo suficientemente loca para creer que puedes cambiar el mundo, son los que lo hacen.

4. Sé un buen early adopter

El accionador, el emprendedor, el crítico, el cliente, todos tienen el punto en común de querer que el ecosistema de Latinoamérica mejore.

Todos buscamos más inversión, talento, tecnología, empleos, etc. Estamos de acuerdo en eso.

Ahora, hay que entender que si el crítico está siendo crítico de manera pública, es porque también quiere posicionarse como alguien que sabe. Quizá quiere construir una audiencia, lograr un renombre, compartir sus puntos de vista, etc.

“Déjame te muestro cómo yo sé discernir entre lo bueno y lo malo, creando y publicando contenido”.

Sin embargo, el accionador por el otro lado, sí quiere hacerlo bien, pero probablemente al inicio tiene pocos recursos, poco conocimiento y tiene que ir rápido.

En todos los libros que leyó y charlas a las que fue, le dijeron que hiciera un MVP, que hay momentos donde es mejor hacer algo rápido y mal hecho, con tal de aprender e iterar.

Pero luego viene este experto que genera contenido a decir que mi usabilidad está mal y el producto está chafa. Entonces, el accionador, ¿a quién escucha?

Por eso me encantan estas frases de:

  • Si tu producto no te da pena cuando lo lanzas, lanzaste muy tarde.
  • Done is better than perfect.
  • Itera rápido.
  • Falla rápido y barato.

Finalmente, en el mundo de startups, sobre todo en etapa temprana, nadie hace las cosas bien. No hay un concepto concreto de “bien”. Es una fantasía creer que puedes revolucionar al mundo con algo innovador, nuevo, fresco, y al mismo tiempo pulido y perfecto.

Si tu interés es posicionarte como crítico de la perfección de un producto, puedes juzgar otras cosas como coches, música, vinos, etc. Pero en startups de etapa temprana, está bien que experimenten.

De hecho, si un proyecto avanza rápidamente, es muy probable que esté rompiendo cosas. Ver cosas saliendo mal, es uno de los mejores indicativos de progreso. Explorar las fronteras de lo que es capaz viene con esto.

Ahora, ¿cuál es la línea que delimita entre una startup en etapa temprana experimentando y una empresa madura que tiene una obligación de entregar productos bien hechos?

La gradiente en medio es difícil de distinguir.

Muchos críticos del ecosistema pensarían que si ya una startup ya levantó US$2 millones o US$20 millones, ya brincaste a ser un Apple. Y la realidad es que no. Apple es una empresa de US$2.35 trillones, contra una empresa que levantó US$2 millones, y a lo mejor vale US$10 millones.

Quizás podrías permitirles un poco más de experimentación.

Luego, está la barrera de los unicornios, en donde si ya llegaste a esta valuación, el crítico espera que tengas todo resuelto. Y la realidad es que no. Hay muchos unicornios que todavía están figuring out, y lo único que hicieron fue llenar su tanque de gasolina de recursos para poder avanzar. Generalmente sus inversionistas entienden esto, y justo apuestan a que logren llegar a una mejor etapa.

Hay una falta de visibilidad de donde está bien que empecemos a tener una barra más alta para medir empresas, y cuándo deberíamos seguir viéndolas como algo experimental.

Si ya tuvieran todo resuelto, pues no estarías criticándolos. Y el hecho de que no lo tengan resuelto, significa que probablemente estén tratando de aprender e iterar lo más rápido posible.

Incluso si tú no estás invirtiendo o emprendiendo, la mejor forma de aportar al ecosistema, es siendo un buen early adopter.

Tú puedes activamente encontrar nuevos productos, entrar a la página, descargarlo, probarlo, dar feedback constructivo y dejar las puertas abiertas para que te actualicen.

Para ser consumidores conscientes y empáticos con el emprendedor detrás solamente tenemos que preguntarnos, ¿cómo podemos ayudar a este founder?

Si eres crítico, trata de juzgar las cosas por el potencial que tienen y trata de entender el cómo sí. Eso te hará alguien capaz de probar productos, sumar en proyectos, conectar personas, compartir experiencia, etc.

Si eres accionador, trata de mantener el optimismo de juzgar por el potencial cuando pruebas productos de otras startups.

Y sobre todo, de ambos lados, recordemos que el feedback constructivo es un regalo.

5. Mi opinión, es solo una opinión más

Las personas somos críticas porque estamos analizando y aprendiendo. Pero no podemos caer en la mentira de “yo ya me la sé de todas todas”. La soberbia nos puede llevar a creer que si alguien lo está haciendo de una manera diferente a como yo lo haría, entonces lo está haciendo “mal”.

Recordemos que hay una gran diversidad de opiniones. La manera en que tú lo harías, no es como todos lo harían. Y eso está bien.

Cuando tengo una opinión, estoy consciente que no es la verdad absoluta, es simplemente una opinión más. Una guía que sigo para dar feedback constructivo es: en público solo critico de manera general y en privado de manera constructiva.

No apunto dedos a nadie, no llego a destruir.

Desarrollar la habilidad de dar feedback tiene muchos beneficios, aumentas tu red de contactos, aumentas tu conocimiento de nuevas plataformas y aumentas tu valor como personaje activo del ecosistema.

Una manera de ser mejor crítico es ir con apertura y curiosidad para entregar un feedback constructivo a los accionadores.

Si eres accionador, una forma de recibir mejor las opiniones, es entender que es una opinión más. Recuerda que no es la verdad absoluta, puedes recibirla, documentarla, validarla y tomarla en cuenta a futuro, pero nunca es personal.

La peor reacción hacia tu producto no es la crítica, es la indiferencia. Aunque lo hagas mil veces mejor, el cliente al que no le importa lo que estás construyendo, nunca te va a comprar.

En cambio, el que te da la respuesta de odio es el que más quiere utilizar tu producto. Estás justo en el lugar justo donde le resuena pero no termina de llenar el hueco, por eso su respuesta emocional es de enojo. Como accionador, recuerda que el crítico se muestra porque le importa.

Key takeaway para el crítico

Incluso si tú no estás invirtiendo o emprendiendo ahora, tienes el súper poder de encontrar cosas, productos o personas y conectarlas.

Ver oportunidades y ser el enlace es tu manera de ser un accionador activo. Pregúntate, ¿cómo me convierto en conector desde afuera? ¿cómo puedo hacer el enlace para que otros colaboren? ¿qué retroalimentación constructiva puedo traer a estas empresas?

Atrévete a involucrarte. Los beneficiados te verán como un accionador proactivo que conecta puntos, y no como un crítico pasivo.

Key takeaway para el accionador

Mantén tus antenas abiertas y pregúntate, ¿cuál es la mejor manera de escuchar?

Avanza con la confianza de que lo que sea que tengas que afrontar va a pasar de manera positiva.

Tu trabajo como accionador es fomentar que esta colaboración en Latinoamérica siga pasando.

Cuando llega alguien de manera negativa, puedes tratar de llevar eso a un lado positivo, “Oye, gracias por tu recomendación, me encantaría escuchar y entender, ¿cómo podemos hacerlo mejor?”

Al sentirnos conectados, tenemos un ecosistema emprendedor que une fuerzas donde todos colaboran.

En resumen

El peligro más grande de las críticas fuertes es que usualmente se forman en un instante emocional, y una vez expresadas, tendemos a defenderlas por semanas, meses o hasta años.

Hoy, cuando mi crítica interna salta, trato de recordar que probablemente no tengo toda la información para respaldar esa opinión. Prefiero tratar de conocer más, ponerme en contacto con las personas que están haciendo el proyecto y entender cómo han llegado hasta este punto.

En la mayoría de casos, me doy cuenta que los errores, riesgos y problemas que originaron mi crítica, los emprendedores ya los conocían mucho antes que yo y trabajan activamente por resolverlos.

Espero que estas reflexiones e insights te permitan ser mejor accionador y crítico desde de tu trinchera, comunidad, ecosistema y región.

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